Resumen
Palabras del “Che”: la universidad debe pintarse de negro, de indio, de mulato. Palabras afines condensarían el 68 global: se pintó de rojo, de amarillo, de negro. Una paleta cromática exaltada por el psiquiatra Frantz Fanon para reivindicar a los condenados de la tierra y a la potencia de su acción mancomunada para la emancipación de la humanidad. Las reediciones de textos clásicos de historiadores marxistas negros como Los jacobinos negros de C. L. R. James, el estudio reciente de Rafael Rojas sobre los “negros en armas”, las investigaciones decoloniales sobre el “marxismo negro” de Montañez Pico y los análisis documentales del activismo negro que organiza Valeria Carbone, entre otros, contribuyen al conocimiento de las redes de intelectuales negros que en los años sesenta participaron de la radicalización de la cultura de izquierdas latinoamericana. A partir de estos estudios diversos, es indudable que desde la Revolución cubana un amplio flujo de libros y revistas culturales de nuestro continente renovó y reactivo el interés por el activismo negro. Alentó, a su vez, a la intelectualidad negra estadounidense, que estaba involucrada en la lucha por los derechos civiles y que se radicaliza por la revuelta del guetto de Watts en Los Ángeles, por el asesinato de Malcom X, ambos en 1965, y por otro asesinato contra la masificación del movimiento negro, el de Martin Luther King, en 1967.
Los artículos que presentamos en este dossier suman nuevas aproximaciones a los marxismos negros a partir del análisis de materiales impresos, especialmente de revistas culturales y libros políticos de las nuevas izquierdas latinoamericanas. En primer lugar, el estudio de Martín Ribadero analiza Pensamiento Crítico (1966-1971), revista cubana orientada por el filósofo Fernando Martínez Heredia y un grupo de jóvenes universitarios marxistas, para mostrar las vías a través de las que se erigió en el epicentro de la nueva izquierda intelectual de la isla. La revista, con su formato libro y sus potentes tapas de vanguardia pop, integró la red de revistas culturales habaneras tramada desde Lunes de Revolución hasta Casa de las Américas, pasando por El Caimán Barbudo, entre otras. Ribadero ilumina la zona de contacto entre el sistema educativo, las ediciones revolucionarias y la juventud universitaria en la cual Pensamiento Crítico impulsó un intenso proceso de traducción y circulación de corrientes políticas y teóricas renovadoras del marxismo. Situada a distancia de la “manualística soviética”, la publicación marxista cubana ligó los desarrollos del althusserianismo, el trotskismo mandeliano y otras corrientes del marxismo occidental con los acontecimientos y documentos del Tercer Mundo, de la contestación europea y de los Panteras Negras estadounidenses. Ribadero mapea minuciosamente los marxismos occidentales y tercermundistas de Pensamiento Crítico. Enfoca otras dos dimensiones de esa experiencia revisteril: el nexo de la revista con los autores y libros publicados por el Instituto del Libro, en el que trabajaba Martínez Heredia, por un lado, y las limitaciones contextuales en el abordaje de la relación de los marxismos con la “cuestión” de “raza” y el “género”, por otro. A la cuestión de la raza, Pensamiento Crítico le dedicó un único número, el referido al Black Power. La de género, aun “ausente”, es registrada por Ribadero en la relación que mantiene con la revista francesa Partisans, que difundió artículos de la ensayista marxista y feminista argentina Isabel Larguía.
En segundo lugar, el artículo de Lucas Duarte estudia publicaciones de las nuevas izquierdas conosureñas que abordaron las formas de articulación y movilización política del activismo antirracista estadounidense en los años sesenta, especialmente en el 68 global. Su registro busca identificar a los sujetos individuales y colectivos que tramaron la convergencia entre acontecimientos como el Cordobazo argentino y la guerra de Vietnam y la rebelión negra en Estados Unidos.
El recorrido propuesto por Duarte, apoyado en una renovada bibliografía estadounidense, reseña la radicalización de la protesta racial en el país del norte y la pone en contacto con las ediciones y acciones de la nueva izquierda conosureña. Si la presencia de James Baldwin y otros escritores negros en 1961 en el primer número de la revista cultural porteña El escarabajo de Oro inserta la cuestión negra en el existencialismo marxista, la publicación tres años después en Montevideo del libro del militante trostkista Horacio Lagar sobre la cuestión negra en Estados Unidos -con prólogo del intelectual peronista John William Cooke- conecta aquella cuestión con el fenómeno peronista. La red revisteril sincroniza en el 68 global a la revista chilena Punto Final con los uruguayos Cuadernos de Marcha y con la cubana Pensamiento Crítico, tres publicaciones que aquel año pusieron en circulación documentos del Black Power. Poder Negro fue precisamente el título del libro aparecido en 1967 bajo la autoría de Charles Hamilton y Stokely Carmichael, dos líderes universitarios radicalizados, lectores de Fanon y Mao, de Sartre y Camus, que argumentaron a favor de la lucha directa del movimiento negro por el poder y, ya asesinado Martin Luther King, por el fin del reclamo de los derechos civiles por la vía no violenta. Duarte puntualiza que la radicalización del activismo negro convergió con la emergencia del antimperialismo tercermundista como perspectiva cosmopolita de la militancia conosureña, ofreciendo “enseñanzas” para las formas de la acción directa y de la autoorganización, y confirmando la certeza planteada por Ernesto Guevara sobre la necesaria violencia revolucionaria. Es que, como argumentan los sujetos políticos presentados por Duarte, la mirada conosureña asimilaba la violencia que emanaba de la Casa Blanca con la de La Moneda, la discriminación racial con la discriminación social, y al negro estadounidense con el “cabecita negra” argentino. Había llegado —en palabras de Juan García Elorrio, director de la revista Cristianismo y Revolución— la hora de la acción y “el fin de las palabras”.
Adrián Celentano
Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas/ UNSAM - Universidad Nacional de La Plata (UNLP)
